viernes, 16 de marzo de 2018

RELECTURA DE ENRIQUE LIHN por Pedro Lastra



RELECTURA DE ENRIQUE LIHN por Pedro Lastra


Porque escribi, porque escribí estoy vivo 
Enrique Lihn. 



Pero yo que no escribo,
yo que casi no tengo ya palabra,
Enrique Lihn, amigo de los mejores dias
(esos que no llegaron),
qué puedo hacer por fin
para encontrar el reino que sólo el sueño crea
con la palabra que no estuvo en el sueño:
los pájaros del sueño
o una muchacha junto al jazminero
en la mitad del patio,
si es que hubo ese patio
y no lo inventa el otro que soy al regresar cada mañana
mi enemigo mortal, el que habita en mi casa,
el que niega y se burla
de mis pequeñas trampas de tahúr obstinado
o de aspirante al cetro de los justos,
si es que hay justicia y justos
y diluvios, con su inmortal paloma
y todo eso.




lunes, 5 de febrero de 2018

La República Independiente de Miranda (Enrique Lihn: El arte de la palabra) por Jorge Edwards




La República Independiente de Miranda

Enrique Lihn: El arte de la palabra
Editorial Pomaire, Barcelona. 1980

por Jorge Edwards

    "¡Cómo!", exclama un publicista que podríamos inscribir de inmediato en la categoría de los filisteos, esgrimiendo la novela recién aparecida de Enrique Lihn: "Si no piensa en ser Chile. Se parece muchísimo más a Cuba".
     La exclamación del publicista, con su ingrediente de interesado alborozo, era un buen ejemplo de ceguera crítica, y resultaba difícil determinar si provenía de la astucia, de la inocencia o de la simple no lectura.
     La novela de Lihn tiene antecedentes abundantes y diversos en la literatura moderna, antecedentes que pueden remontarse a las Impresiones de Africa, de Raymond Roussel, publicadas en 1910, e incluso a los Cantos de Maldoror, de Lautréamont, que datan de la segunda mitad del siglo pasado.
     La relación de una literatura de esta especie con realidades históricas como la del París de Napoleón III, el Africa de los exploradores europeos, la Cuba de Fidel Castro o el Chile de hoy, son, precisamente, imposibles de analizar en los términos habituales en el periodismo criollo. La República Independiente de Miranda es un espacio literario, fundado por la palabra, y sin existencia ninguna fuera del terreno de las palabras. De ahí el título de la novela.
   La República de Miranda no es ni siquiera a Cuba o Chile en condición de caricaturas. El género de la caricatura utiliza la deformación para lograr una precisión más aguda. Tiene que dar en su blanco y exhibir detalles que revelen con toda claridad a quién se refiere el caricaturista.
    Lo esencial en el texto de Lihn, en cambio, es la ambigüedad. Miranda es y no es todas las cosas. Apenas el narrador aparece embarcado en una pista, introduce algún elemento que borra todas las huellas. Por ejemplo, la República no ha sido nombrada así en homenaje al héroe venezolano sino al personaje de La Tempestad, de William Shakespeare.
    Si las Impresiones de Africa contienen, de un modo burlón y paradójico, un inventario de objetos e imágenes europeas, El arte de la palabra aspira, en alguna medida, a ser un catálogo de la fraseología latinoamericana. Roussel describía las cosas con una nitidez enigmática, equivalente a los enigmas de la pintura de Giorgio de Chirico. Enrique Lihn se mueve en un mundo de frases gaseosas. El narrador de su novela ha tenido que elegir "entre el silencio y la cháchara", y ha optado por enhebrar un texto escogiendo chácharas de diferentes orígenes. Lo curioso es que la fraseología de Enrique Lihn, con toda su opacidad, es enteramente reconocible. El juego verbal, por momentos exasperante, adquiere al final, por un efecto de acumulación, una calidad corrosiva.
     Al trabajar con los lenguajes al uso, desde los finiseculares de don Gerardo de Pompier hasta los de las tribunas contemporáneas, Enrique Lihn ha vuelto a escribir un libro sobre los intelectuales y el poder. Dentro de la opacidad y la ambigüedad de sus significados, es el tema central de El arte de la palabra.



Revista Mensaje Nº 296
enero-febrero de 1981

lunes, 27 de noviembre de 2017

Enrique Lihn, MESTER DE JUGLARIA [Por David Valjalo]




Enrique Lihn, MESTER DE JUGLARIA
Editorial Hiperión Madrid, 1987, 77 pp.

Por David Valjalo
Publicado en Revista Literatura Chilena creación y crítica N°41/42, 1987 



"A partir de José Martí y de Rubén Darío una parte fundamental de la poesía en lengua española, sin duda la mayor y a menudo la mejor, se ha escrito en América. El siglo XX, tan rico para la lírica en España, lo ha sido mucho más para la América que habla en español, que en él ha alcanzado el pleno dominio de sus múltiples voces. Sería un aislamiento suicida hacia las riquezas de nuestra propia lengua ignorar la obra de tantos poetas de primera magnitud." Tomamos lo anterior de la contraportada del volumen. En anteriores oportunidades nos hemos referido a las vinculaciones naturales que existen a ambos lados del océano, en lo que atañe al idioma y sobre todo a la poesía. No está demás recordar que después de Martí y de Darío, hitos fundamentales (en lo que respecta a dichas vinculaciones, mencionando nombres que se refieren exclusivamente a nuestro país), fueron Huidobro —desde fines de la década de los diez— y Neruda —década de los treinta.

Tal vez, el término de la guerra civil, la iniciación de la segunda guerra mundial y el régimen político español que imperó por largo tiempo, hayan producido esta paralización en la península. Ubico la zona geográfica exacta ya que el exilio intelectual español mantuvo una fecunda labor sobre todo en Argentina y México, aunque nosotros no podemos quejamos del aporte cultural del exilio español, el cual no del lodo numeroso tuvo gran valor. Después de pasar mucha agua bajo los puentes, al parecer la barrera geográfica se ha roto totalmente en lo que respecta a narrativa y está demás mencionar antecedentes. Entramos a suponer que es asunto mercantil el que este fenómeno no se repita en poesía. El presente volumen en parte lo desmiente. Ediciones Hiperión, cuya sede no puede estar mejor ubicada, a sólo unos pasos de la Puerta de Alcalá, y cuyas prensas casi exclusivamente editan poesía, se ha destacado en este rubro del papel impreso en los últimos años. Su serie poesía Hiperión ya tiene a su haber más de cien volúmenes. El de Lihn corresponde al 108. Su catálogo tiene variantes. He aquí unas muestras tomadas al azar: Holderlin, Nietzsche, Mallarmé, Rimbaud, Guillén, Celaya, Ferlinghetti, Aragón, Plath. Y también, y he aquí otro valor a su haber: Villena, Andreu, Rossetti, Rosselló, Castro, Guzmán, o sea, los nuevos valores definitivos de la reciente poesía española.

Siete son solamente los poemas que integran este volumen. Todos seleccionados por el propio autor, quien habla de "poemas largos", refiriéndose a los aquí impresos. Es un acierto la selección misma por cuanto mantienen cierta unidad en su conjunto y suponemos que este ha sido el motivo de escoger trabajos que van desde 1963 (La pieza oscura), hasta el presente 1987 (Pena de extrañamiento). De los diez y ocho libros publicados hasta la fecha, sólo de cuatro de ellos se han tomado éstos, eso sí, dando una faceta que caracteriza definitivamente la poesía de Lihn. El tiempo y su obsesión por él parece ser el común denominador de todos ellos. Lo conceptual predomina en esta selección, desplazando lo lírico propiamente tal, acentuando de esta manera una de las principales características del poeta. Dado el valioso trabajo que realiza Hiperión, editando casi exclusivamente poesía, damos su dirección: Salustiano Olózaga 14, 28001 Madrid. 


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